Soy tan poco yo, que cualquier dia me pido el carnet
Ser extremadamente amable es agotador.
Ser extremadamente amable es agotador.
Hoy me ha atacado un recuerdo. Se me ha tirado al cuello cuando no miraba.
Estábamos en el cine, con una caja enorme de palomitas que no nos acabamos, viendo una película que sonaba demasiado alta, en un cine abarrotado de gente.
Lo recuerdo porque me cogiste de la mano; porque era la primera vez; porque no perdí de vista a la señora que tenía a mi lado porque la pillé mirándonos; porque me puse tan nerviosa que ya no ví la película (que me importaba un pimiento, por otra parte); porque te salió tan natural que después no lo recordabas...pero yo si.
Y poco más.
Para saber que sigue ahi
He vuelto a mi casa en Zaragoza, sola, a las mil de la noche, por calles que no recorrería ni de día y lo suficientemente borracha para casi todo y no he sentido miedo.
En Madrid se me acerca un tipo por detrás en un semáforo, a plena luz del día, con gente conocida alrededor y me agarro al bolso como si llevara una pistola.
Va a ser que si que soy de pueblo, si.
O a tomar por culo, que viene a ser lo mismo.
Es bonito irse de puente a una casa rural con diez amigos...con diecisiete es un acto de fé en el género humano.
Pero salió bien.
U. y una servidora nos perdimos todas las veces que cogimos el coche (una vez me dejó cogerlo; era la primera y sospecho que será la última). Para ir, para volver y para visitar los pueblos de alrededor. Mantenemos la media de dos veces por viaje largo y una por corto. La estadística para nosotras es una ciencia exacta.
Allí hicimos todo lo que hacen los que son más jóvenes que nosotros en estas circunstancias: comer pasta y arroz con cosas y beber ingentes cantidades de alcohol hasta altas horas de la madrugada; y todo lo que hacen los que son más mayores: visitar monumentos y madrugar para hacer rutas de senderismo.
Estoy deseando ser mayor del todo o volver a la adolescencia para hacer sólo una de las dos locuras.
También jugamos al Party, pero no sé en que categoría situarlo.
PD: Asturias es muy bonita y la gente es muy amable y aqui no valen los peros.
PD2: Se puede tener agujetas hasta en las pestañas.
PD3: Me voy a dormir... ZZzzzZzzZzzz
(Y el artículo indeterminado es determinante)
Vengo de madrí, de pasar el finde (que no de salir hasta las mil por antros de perdición, no).
No me gusta madrí, me agobia, me aturde. Es todo lo que no me gusta de una ciudad y por más que me empeñe no le veo ninguna ventaja lo suficientemente aplastante y decisiva.
Pero es que yo soy de (un) pueblo, claro.
...y que he tenido las fantasias (eróticas por supuesto) más vívidas en medio de clase (lo que dice mucho de mi capacidad de concentración... o de abstracción), hoy confieso que ayer soñé con C.C. (Carolina Cerezuela).
Y a pesar del título de esta entrada (que ratifico igualmente) no creo que haga falta que diga que no nos dedicamos a declinar verbos en latín, precisamente.
Y lo resalto sólo porque viéndola en este video cualquiera, incluida yo misma, podría dudar de la evidencia científica de nuestra mútua pertenencia a la misma especie.
En fin.
Tengo que comprar una espada láser.
Mejor no pregunteis.
Tienes dos meses.
Pero ni un día más.
(Buen rolllo, buen rollo)
Ayer le lancé la última puñalada trapera. Mirando al tendido...pero sin perderla de vista. Bajó la mirada y sonrió triste.
No lo volveré a hacer
Mi Yo razonable, que ha vuelto con fuerza.
Y en esas andamos.
Vaya descubrimiento de bar. Glorioso. Impresionante. Fantabuloso.
Un doce sobre diez en la escala de frikismo.
PD: Mi Yo razonable ha vuelto a casa desplazando a mi Yo cafre (que lo hace todo sin pensar, si, pero lo hace)
Sigo comprándome un coche.
Y ninguna de esas palabras, tiempo verbal incluido, es en vano.
- ¿Qué me vas a regalar?
- Nada.
Buf
A quién le mandarías un mensaje diciendo: Voy a llegar tarde, espérame.
Últimamente me salen los títulos más largos que los artículos...y sin ninguna relación.
Hablando de intentos fallidos y gente que se siente culpable...o no.
El sábado, después de que un tipo me dijera que me quería, apenas treinta minutos después de conocerme (ese bar es la caña XD), después de salir zumbando de allí como alma que lleva el diablo y cruzarme media ciudad, como en los viejos tiempos, tras descubrir que mi tolerancia al alcohol ha disminuido considerablemente, durante el último estertor de la poca cordura que me quedaba...me fui a casa.
Debo ser la peor comenzadora del mundo.
Lo mio es continuar.
Ayer salí.
Son Fiestas.
Yupi! (pero es un yupi pequeñito y como con desgana)
Hoy me cae mal la gente, así en general.