Le he puesto un trozo de pan en la mesa y ha bajado a comérselo. Mi madre le ha puesto un trozo de melocotón pero él no ha dejado de picotear mi trozo de pan.
Si, soy de ciencias pero eso no tiene nada que ver XD Así, con acento en la a, es como llama la abuela de los quinquis, con tal volumen que parece que el niño esté en Cuenca, a su nieto para que suba a cenar. Que digo yo que sería más facil comprarle un reloj al niño. O en su defecto una correa.
Perdón, es que me ha entrado la risa tonta al escribirlo. Tiempo libre, suena bien verdad? En fín, que he hecho un bonito planning para el verano para estudiarme todas las bonitas asignaturas que los símpaticos profesores me han suspendido (estoy deseando que implanten en España la cosa guiri esa del "Éxito aplazado") y digamos que si no como ni duermo hasta septiembre y mis salidas de casa se limitan a tirar la basura pues a lo mejor me puedo sacar la mitad. Arf arf. Pero yo me he hecho mi planning con toda la ilusión porque me he dado cuenta que en realidad ese es mi hobby. Otros hacen alpinismo, puenting, surf, macrame, la torre eiffel con palillos... pues yo hago planes. Planes facilitos de esos que se pueden cumplir y planes elaborados y complejos de esos que ni aunque se te apareciera la virgen te saldrían, pero y lo que me entretengo mientras tanto que, eh? Vamos que a mi me dicen que se acaba el mundo en 24 horas y me joden de pleno porque a mi no me da tiempo a planificar una mierda. Ya me imagino media humanidad haciendo surf, puenting, cabalgando por la playa a lomos de un caballo blanco o acabando el puzzle de 25 millones de piezas que cubre su salón y yo pues me tendría que jod...digo... Eso sí, yo planifico lo mio. Quiero decir que en líneas generales no planifico mi vida con el resto de la humanidad sino que me limito a mi propia existencia así que no miento cuando digo, y lo digo muy amenudo, que yo no hago planes con más de una semana de antelación (a no ser que me lo den hecho) y que no tengo ni la más remota idea de donde estaré dentro de un año o donde estaré el fin de semana que viene (si me da la ventolera hago maletas en un plis plas que para eso tengo pueblo al que ir).
En fín, creo que me voy a planificar unas cañas que no se si me las merezco pero si que las necesito.
Hoy, para gozo y disfrute de los presentes y para desesperación mia, tenemos el placer de presentar al conjunto de baile "Nosotras las hormonas" interpretando, o más bien perpetrando, la archiconocida "Conga de Jalisco" a través mio. Venga chicas, con entusiasmo, que vosotras podeis.
El viento aulla cual manada de lobos hambrientos y mi doble personalida tiene miedo. Le he dicho que el viento no come creaciones de la imaginación como ella pero no me cree.
10:30 de la mañana de un día cualquiera de julio (entre el 10 y el 15) en una playa cualquiera del levante español (en Peñíscola enfrente del hotel Papa Luna). La geniera (osea yo) luciendo cara de poker (osea que todo se me notaba en la cara) en una tumbona (menudo negocio el alquiler de tumbonas) tumbada (como no podía ser de otra manera en una tumbona). Vistazo a la izquierda y una morenaza (tremenda, no veas) con un minibikini de esos que ni haciendo topples enseñaría más se afana (me encanta este verbo, afanarse XD) en darse crema por todo el cuerpo. Vistazo a la derecha y una joven septuagenaria, que ni un traje de buzo taparía bastante, se desparrama dos tumbonas más allá. Ni el bromuro oyes.
Viajar es bonito, eso dicen, pero deben referirse a todo lo que sea "ir", en lo que se refiere a "volver" como que no están muy acertados. Por primera vez en muchos años de vacaciones no volviamos de madrugada, por aquello de quitarnos el calor, sino que volvíamos con ello en pleno, a las tres de la tarde (y olé). Así que a esa hora tan intempestiva nos disponíamos a subirnos al bus de vuelta a la capital de los maños. Primer contratiempo, nos quitan los asientos delanteros (en los tiempos que corren y todavia hay buses con los asientos sin numerar) una familia maña en pleno con madre gritona que ya nos habíamos encontrado en la playa previamente y que se dedica a "culturizar" a sus retoños en pleno viaje con preguntitas ambiguas del tipo "que es lo que tiene Tortosa" a lo que la hija contesta haciendo alarde de toda la coherencia que le falta a su madre "como que que es lo que tiene? no entiendo la pregunta". El autobusero es el mismo que nos trajo y juraría que también es el mismo de años pasados (hace dos años se llevo una puerta de un loco que la abrió a nuestro paso). Es una curiosa mezcla de arabe y catalán, indescriptible de todo punto. Pero el que nos cogió en Tortosa fue peor. Para en Tortosa media horita para cambiar de autobusero. Allí somos testigos de la expansión del poder yanqui en su versión más hortera. Moreno de pelo y piel, metrosetenta, complexión media tirando a barrigón, hasta aqui todo normal pero la vestimenta era para echar a correr. Mocasines negros de estos de lazos o borlas, calcetines blancos hasta la pantorrilla coronados con dos rayas (una verde y una negra), vaqueros convertidos en piratas por obra y gracia de la tijera, cinturón negro de vestir del que colgaban unas cadenas para las llaves, camisa de pseudoseda color azul oscuro con un dragón enorme de colores digna de la versión más cutre de un remake de cualquier peli de Bruce Lee, pelo en pecho asomando con sus correspondientes cadenas de oro y por último y para completar semejante ataque al buen gusto, o al gusto directamente, un sombrero vaquero blanco chillón mucho más grande de lo normal o_O Si no lo veo no lo creo. Allí cambiamos de autobusero y tenemos el placer de conocer al autobusero simpático que te llama "niña" y te pregunta por tu vida con la misma facilidad con la que conduce con una mano, en plenas curvas, mientras sujeta el movil con la otra (o mientras bebe cocacola, o mientras come chocolatinas, o...). Paramos en otro pueblo de los 25 que visitamos. Turismo rural se llama, porque no cogemos ni a un pasajero ni a medio. Una mujer tiene que ir al baño así que el autobusero para en una gasolinera y se baja medio autobus a fumar. Primera meona de la tarde pero ni de lejos la única. Paramos en otros dos pueblos más por el mismo motivo. El viaje dura 5 horas y cuarto y eso tardaremos aunque en el trayecto de vuelta hasta Tortosa hayamos tardado la mitad que haciendo el trayecto contrario. Misterios de los autobuses de linea. Llegamos a Zaragoza (hay atasco de salida pero no de entrada). Cogemos un taxi para llegar a casa y nos toca el taxita cabreado. Da igual lo que le digas, él te lleva la contraria. Si le dices que hace calor te dice que el mismo que en el resto de España, que no va a ser sólo en Zaragoza. Si le dices que se tarda mucho en llegar a la playa desde allí te contesta que hay gente que se va y viene en el día. Yo no discuto en general pero con los taxistas nunca jamás. Si me dicen que la Tierra es plana y que descendemos del Diplodocus yo le digo que me parece estupendo y listo, pero mi madre no. Mi madre si hay que discutir se discute y si pilla un gilipollas que encima le da cuerda pues casi mejor que eches cuerpo a tierra (o a asiento en este caso) y esperes a que pase la tormenta. Llegamos a casa (Aleluya!!) y cuando voy a coger el ordenador mi hermano está pasando el jodio antivirús que tarda tres meses en escanear el pc. Me voy a la cama y no puedo dormir porque hay unos 30 graditos en la calle. A la 1 y pico caí rendida de agotamiento y estupidez ajena y propia. Menos mal que hemos amanecido con viento. Arf.
Vale. La vuelta a casa postvacacional siempre es mala, pesada, cabreante, agotadora...pero si encima tiene agravantes entonces es que la ley de murphy no coge vacaciones. Tenemos un autobusero "simpático", unos viajeros más simpáticos si cabe, una madre (la mia para ser exactos), un cowboy de Tortosa, las "meonas" (no, no pretendía poner meninas ni nada parecido), unos kamikazes al volante y un taxista cabreado. Y todo en 5 horas y cuarto. Mañana lo cuento.
Ante el revuelo suscitado a raiz de mi anterior artículo y para evitar las avalanchas de fotógrafos que, como hordas de Chinos de vacaciones, invadirían mi casa, me veo en la obligación de aclarar que si bien es cierto que me he teñido el pelo de rojo no lo es menos que dado el color negro azabache (y olé) del mismo, el tinte apenas se nota si no me da la luz directamente o si no me cuelgo un cartel.
Siento desilusionar a las masas enfervorecidas de fans.
Fui a la pelu hace una semana con las ideas muy claras. Escalado por delante y del resto puntas y nada más. El tinte, opcional. Fiel a su ritual mi querida peluquera me dió el tinte antes de que se lo pidiera, menos mal que me pregunto el color XD (es de estos vegetales así que en un par de semanas recuperaré mi color) y cuando me preguntó que que quería hacerme le solté la retahíla, que me traía aprendida de casa, sin respirar. Me miró como si me entendiera y luego hizo lo que le dió la gana. Así que después de marearme con no se que de unas capas y de insistirme (por tercera o cuarta vez ya) en que probará a rizarme-ondularme el pelo (en este momento la miré horrorizada y desistió una vez más), pués me corto unos 3-4 centímetros donde yo quería que me cortara las puntas y me escaló algo imperceptible por el ojo humano (a lo mejor las aguilas lo pueden apreciar) el resto.
Esta mañana mi doble personalida me ha recibido con los brazos abiertos...y me ha hecho una llave de judo en el pasillo. Sospecho que no le caigo bien.
(No veía una rima tan nefasta desde el "testigo-Postigo" de Mecano en Cruz de navajas)
Las marquesinas y demás mobiliario urbano portador de anuncios se convierten llegado el verano (en invierno también pero menos) en trampas mortales. Porque caminas un día por la calle, inmerso en tus pensamientos, ajeno a los ajetreos rutinarios de la urbe cuando te topas con una Venus salida de las aguas con cara de loba (detalle importante) y en bikini (horroroso por cierto). Y claro, ahí estas tu con una cola de gente detrás tuyo esperando el bus y disimulando como puedes, osea poco y mal.
Mi doble personalida ha dicho su primera palabra. Se me ha quedado mirando desde el espejo del baño y ha dicho: Esquizofrenia paranoide. Que digo yo que con lo fácil que es decir mamá.
Mis vecinos de enfrente desde hace un par de meses. Mi hermano les llama "los payos revelaos" que es como se llama en mi pueblo a los payos que viven como gitanos y yo les llamo los quinquis, así, con q en vez k, porque quinqui es una de esas palabras que en mi cabeza se escriben con q. Si en vez de ser junio fuera agosto y en vez de estar en Zaragoza estuviera en un apartamento de la playa, mis queridos vecinos de enfrente serían una familia normal, numerosa pero normal, de las muchas que pueblan el litoral en verano, agolpándose en apartamentos de 50 metros cuadrados. Pero es junio y estoy en el interior así que mis queridos vecinos son quinquis y viven amontonados. Llevan dos dias con las ventanas abiertas de par en par (llueva o haga viento) y paseándose sin camiseta, ellos, y en minicamiseta y minipantalones, ellas. Los niños creo que corretean en bolas pero no lo podría asegurar. Se hablan a grito pelao desde una ventana a otra y desde el piso a la calle (que habrá unos 4 metros). El "tio pedro" limpia el coche y todos los niños están en las ventanas mirándole como si no lo hubiera hecho nunca (fijo que no lo ha hecho). La madre, con su tinte rubio, su coleta alta y su minivestido, asoma medio cuerpo fuera para gritarle al marido que no se olvide del pollooooooooooooo!!!!!! Dios!!! No voy a sobrevivir a este verano.