Por penúltima vez
Y lo más irónico es que la esperanza es lo que te mata, pero sin ella no se puede vivir.
Y lo más irónico es que la esperanza es lo que te mata, pero sin ella no se puede vivir.
En el proceso incesante de busqueda del moreno (de piel...de mi piel) perdido en combate hace ya... ni me acuerdo, hoy me voy a la piscina, a pesar de las nubes que amenazan la fragilidad del sol, del vientecico este tan mono que sopla y de que apenas rozamos los veinte graditos.
Y si pillo una pulmonía, pues a lo mejor me quedo estupenda para pasar las Fiestas oyes!
Quedan 6 días para el pregón. Estoy nerviosa, si, que pasa!
Después de diez días en mi pueblo (si paso más tiempo me acuerdo de porque tenía tantas ganas de cumplir los 18 para largarme) puedo afirmar sin miedo a equivocarme que:
- En Soria también hace calor.
- Las confesiones con cañas son menos dolorosas.
- En un mercado medieval, romano, celtíbero o renacentista lo único que se puede hacer decentemente es comer y beber.
- Jugar al "Y si fuera..." definiendo a gente de tu propio grupo puede resultar jodídamente revelador.
Quedan 8 días para el pregón. A la pregonera le ha gustado (bien! XD)
Nada es en realidad tan importante.
Geniera modo Reordenandoprioridades activado
Faltan 18 días para el Pregón
Ayer dije: Estas cosas (refiriéndome al pregón) las hace mejor E. (y es cierto).
Pero yo lo decía para que alguien me dijera: No mujer, si seguro que te sale bien. O algo en esa línea.
Y en cambio me dijeron: No te voy a decir que no porque te mentiría.
Quedan 27 días para el pregón.
A veces, cuando a un@ se le queda semejante cara de gilipollas que la sensación de estupidez propia sólo es superada por la rabia que te da el acto fuente de tal sensación, debería ser posible aislar dicho cúmulo de sensaciones en un frasquito y anotar la fecha, hora y motivo del mismo para que la próxima vez, ante la misma o parecida situación, pudieras destapar el frasquito, volverte a sentir gilipollas por unos breves instantes y así evitar caer en la tentación de experimentarlo en vivo y en directo en lugar de enlatado.
Aunque seguro que eramos muchos los que aún viendo la piedra en mitad del camino desde hacia kilómetros, volveríamos a llevárnosla por delante con la misma ingenuidad y sorpresa de la primera vez.
Vuelta al tajo a casa post-mini-vacacional y calor asfixiante en Mañolandia (recuerdo de otros calores que ahora no vienen a cuento).
Soy, seré, la autora del primer pregón oficial de mi garito en las Fiestas de mi pueblo. Sólo lo escribo, por suerte lo lee alguien mejor. Y es que a según que horas y bajo los efectos de según que sustancias (alcohol, alcohol, alcohol y más alcohol), nadie debería cometer la insensatez de prometer nada, que luego pasa lo que pasa.
PD: Y me he quitado un peso enorme de encima sin saberlo y me siento tan sorprendida por la sensación, como aliviada por tenerla.
Quedan 29 días para el pregón
(Cuanto daño hizo He-Man)
Ayer, 7 de julio San Fermín por si alguien no se había dado cuenta, me examiné del Master en los madriles. Contaría lo que allí sucedió pero fue tan surrealista que pensariais que me lo estoy inventando y es que a veces todo sale bien y la gente resulta ser todavía decente, en lugar de una panda de hijos de puta egoistas. Y entonces te reconcilias con el genero humano y te dan ganas de mandar a tomar por culo a Hobbes y a toda la ralea de cenizos que le cita como si fuera un mandamiento.
Diré simplemente GRACIAS (a alguien que no conocía de nada y a quien no volveré a ver) y que quien sea/lo que sea a mi, al menos, me repartió suerte, porque si en el reparto me toca justicia poco negocio hubiera podido hacer.
Y que bonitos los meses de verano con su calor asfixiante, su aire acondicionado que si está mal y si no está peor, sus exámenes de todo un poco, su playa pal que la tenga, esos bikinis que no tapan lo suficiente, sus noches de insomnio y esa programación de la tele que te deja ko desde por la mañana.
Y béndita promoción aftersun sin la cual, mi primera factura de móvil sería tan, pero tan, descomunal que fijo que en orange me hacían cliente VIP.
Pero no unas placas cualesquiera, no, unas que se te ponen a ambos lados de la garganta y te generan una amigdalitis pultácea bien gorda y hermosota.
He perdido tres kilos a base de no dormir, no comer y no bajar de los treinta y ocho graditos de fiebre en cuatro días (hasta que me decidí no me quedaron más ovarios que ir al médico).
Como podeis observar, sigo severos regímenes de adelgazamiento basados en todo lo que acaba en itis: gastroenteritis, amigdalitis...Yo es que pillo una dermatitis y adelgazo.
En fin.
Imbuida del espíritu Aquí no hemos venido a sufrir, me voy este finde a mi pueblo de romería...bueno...quien dice de romeria dice a comer y beber al campo, por si hay algún devoto que me imaginaba haciendo el salto de la reja y sacando a hombros a una Virgen (emoticono horrorizado).
PD: La confianza no sólo da asco, también da que pensar que quizás, a veces, es mejor fingir que hacer la puñeta gratuitamente.
Setenta páginas de pura invención.
Me estoy convirtiendo en una chapucera sin conciencia.
Y es que cuando las cosas te dan igual pues te dan igual y punto.
Un santo lo inventó, si señor! Y la iglesia, la católica se entiende, empeñada en beatificar a monjas del siglo XIX y al inventor del aire acondicionado que le parta un rayo no? Algo falla.
Hasta he dejado pasar un bus urbano, porque era viejo y no llevaba de serie lo que podríamos denominar el maná bíblico del siglo XX, aún a sabiendas de que cuando pasara el siguiente ya iba a llegar tarde.
Y si, he llegado tarde, pero la mar de fresquita y una está ya en una edad en la que las excusas brotan de mi cúal cataratas del Niagara, arrasando con cualquier argumento racional que encuentran a su paso.
Corría el año 1997 y dos amigas que cumplían la tierna edad de 17 añitos se contaron lo que esperaban de la vida una tarde de camino a casa de una de ellas. Y no contentas con la desnudez emocional que supone contarle a otra persona tus esperanzas y deseos, quedaron para, diez años después, contarse lo que había sido de su vida.
Inciso 1: Siempre que lo cuento lo arreglo diciendo que teniamos 17 años y eramos, por ello, obviamente tontas.
Inciso 2: Yo por aquella época vivía tan asustada que mentía cuasi compulsivamente sobre todo lo referente a mi, así que no recuerdo que le conté pero seguramente sería mentira. En cambio recuerdo con total nitidez lo que ella esperaba y por suerte, o por desgracia, la chica no dió ni una.
Hace unos meses se cumplía el aniversario de marras y como en estos diez años no hemos dejado de vernos, yo he dejado de mentir, ella está mejor ahora de lo que sus sueños pretendían hace diez años, al menos a mi modo de ver, nos conocemos mejor que antes y, sobre todo, ya habíamos tenido la conversación unas semanas antes, de madrugada y con un par de cubatas de más... pues nos limitamos a quedar, tomarmos un café y...y...si, volver a quedar para dentro de 10 años, por si acaso ;)
Con el proyecto del master recien empezadito (lo entrego en dos semanas y el pobre no avanza, ha salido a la madre), los exámenes de la universidad a puntito de empezar (alguien se quiere presentar por mi? pago en carne...que me sobra un poco para la operación bikini) y rellenando el formulario de la octava oposición a la que me apunto (ya me estoy viendo todos los fines de semana del verano con la maleta, y el temario opositoril, a cuestas, recorriendo Ejpaña) y van los del INAEM y me mandan una oferta de empleo!
O, qué hace que a pesar de conocer sus innumerables defectos, siga siendo tu amigo?
Porque un@ conoce a muchos gilipollas a lo largo de su vida pero sólo unos pocos (gracias a los dioses) llegarán a convertirse en tus amigos. Entonces, qué es lo que hace que soportes las gilipolleces de unos y detestes las de otros?
Objetivamente hablando nada diferencia a un pedante de otro, a un machista de otro, a un pelmazo de otro...pero basta que el autor del comentario pedante, machista o pelma sea tu amigo y por arte de magia pasa a ser una broma, algo ingenioso o un comentario sin malicia o cualquiera de esas mil y una excusas dispuestas a correr un tupido velo.
Soportamos a los que queremos, eso es obvio, pero entonces la diferencia estriba en cuándo descubres que tu amigo es un gilipollas (y si no lo llegas a descubrir pues mucho mejor para ti porque la inopia es un lugar maravilloso en el que vivir). Porque si lo descubres después de haberlo convertido en alguien querido, muy gorda la tiene que hacer para considerarle imbécil con todas las letras. En cambio, si a un conocido ya le empiezas a considerar gilipollas, ya está perdido y tu puedes dar gracias de tener un necio menos en plantilla.
Decisiones aparte, resulta que el pequeñ(isim)o control que ejerces no te da ni para pipas.