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La geniera...y otros cuentos

Kilos

Mi madre lleva aquí una semana ya y yo no engordo. De hecho he adelgazado un kilo o_O

O mi madre pierde facultades o a mi me habita una tenia.

Las mejores ideas

Las mejores ideas

Hay veces que una (uno, lo que sea) se sienta delante del papel en blanco y le llueven las palabras y otras (la mayoría en mi caso), que a una (uno, lo que sea) le cierran el grifo las musas y ya te puedes encomendar a la santa paciencia porque de allí no saldrá nada (nada bueno al menos).

A mi sólo me llueven las palabras en el momento justo antes de quedarme dormida, que no es el mejor momento para ello, vamos digo yo. Porque eso de levantarse a escribir cuando el primer sueño avecina y te encuentras hecha un ovillo bajo la manta a punto de alcanzar el nirvana, no es ni recomendable ni apetecible de ninguna manera. No es recomendable sobre todo para las personas de sueño frágil y tendencia al insomnio, como yo.

Durante un tiempo tuve un taquito de post-it junto con un boligrafo bic azul en la mesilla preparados para tal contingencia y puedo decir que fueron útiles un diez por ciento de las veces. El otro noventa, fui incapaz de:

  • entender mi letra,
  • entender a lo que hacía referencia,
  • sacar ni medio folio de aquel "fantástico" hilo narrativo,
  • saber si lo escribí yo.

Tengo un post-it genial de aquella época en el que sólo hay interrogaciones. Me encantaría saber que se me ocurrió aquella noche.

Los Quinquis (III)

El cara cortada (padre o tio de los quinquis pequeños que lleva un apósito en el lado izquierdo de la barbilla) tiene calor (sus procesos internos deben ser más exotérmicos de lo normal) y por eso va en camiseta (blanca) sin mangas, como mucho, o en plan pecho lobo. Aún así sigue teniendo calor, por lo que abre la ventana (aunque haya cero grados en la calle). 

Y ese calor que siente y que le debe venir de dentro porque es el único quinqui que actúa así, le agobia y le hace pasear de un lado a otro cual leon enjaulado y rascarse la cabeza como si tuviera piojos (no hemos comprobado este extremo pero...). Y también le hace evidenciar unas irreprimibles tendencias exhibicionistas que le obligan a hacerlo todo pegadito a la ventana (pasearse, rascarse, morderse las uñas, quedarse fijo mirando la ventana de enfrente que casualmente es la mía ¬_¬...).

Así ha salido el niño claro.

Niña

En mi sueño alguien esperaba, con los dedos sobre el teclado y sin mirarme, a que le dijera mi nombre para escribirlo en un cuadradito de una plantilla.

Yo: ....

La de los dedos en el teclado, mientras teclea mi nombre: Tienes nombre de niña.

Y se ha quedado tan pancha la tía! (¬_¬) 

... 

Es que los de perro se habían acabado, no te jode!!! (¬_¬)

Arf.

Algo

Es malo cuando empiezo a plantearme algo, cuando empiezo a darle vueltas, cuando empieza a tomar forma, porque sé que no dejaré de hacerlo, de pensar en ello, hasta tener todos los cabos atados, hasta saber que es lo que voy a  hacer, como y cuando.

Funciono así. No hago nada antes de haberlo pensado (de hecho todas las cosas que he hecho, consciente o inconscientemente, sin pensarlas antes han sido un desastre, lo que no significa que las otras hayan sido maravillosas, claro). Y no me refiero a que las planifique, que también lo hago, sino a pensar en ellas. Necesito pensar antes de actuar.

Y ahora hay una cosa que me ronda la cabeza, nada traumático, pero que no me deja pensar en nada más y que me ha hecho replantearme algo que creía ya pensado y claro, sin dudas. Así funciono también, soy una duda ambulante, los “a ciencia cierta” no funcionan para mí. Soy profundamente escéptica, es una de esas cosas que me caracteriza como persona.
Pero no digo que mi posición sea la buena, al contrario, creo que cierta tendencia a la credulidad te hace ser más feliz, porque está llena de esperanza y sin esperanza no se puede ser feliz.

Además la desconfianza (el escepticismo) resulta sumamente agotadora. Pero tiene al menos dos cosas positivas. La primera es que te mantiene alerta porque los escépticos somos inconformistas y el inconformismo es como el juego de las sillas, te tiene dando vueltas y cuando piensas que te has sentado y que ya está...ZAS! empieza de nuevo la música. La segunda es que cuando las cosas que no esperabas y en las que no creías suceden, la alegría es infinita. Y te encuentras un día por la calle con cara de tonta sonriéndole a un semáforo y pensando: "me ha tocado a mí", "he sido yo", "por fin!".

Vuelve

Vuelve

Martina Hingis ha anunciado que vuelve la temporada que viene al tenis profesional. Es una gran noticia para el tenis y yo me alegro aunque nunca fuí fan de esta pedazo, lo cortes no quita lo valiente, de tenista.

Nunca fuí fan porque no me gusta el tenis demasiado perfecto y Hingis dibujaba con tiralíneas cada uno de sus movimientos haciendo que entraran golpes que en apariencia parecían imposibles. Y eso, esa perfección, esa ausencia de improvisabilidad en su tenis, a mi no me gustaba, y no me gusta, porque a mi me gusta el tenis imperfecto, el que demuestra lucha, riesgo y como no, errores.

Desde luego la historia de Hingis da para un libro. Madre autoritaria y diseñadora de futuros a medida (le puso el nombre por la gran Navratilova), que explota a la niña hasta la extenuación, hasta su extenuación. Niña mimada de aspecto insolente que en el fondo no hace más que interpretar su papel.

Dicen que se fue porque se hartó de su madre, que le hizo romper con un novio porque la despistaba del circuito. Eso dicen. Yo me quedo con la primera parte, creo que simplemente se hartó, tocó fondo, dejó de pasarselo bien, si es que alguna vez lo hizo, y dejó de compensarle. Supongo que las lesiones también hicieron su parte, pero eso es demasiado pragmático y a mi no me gusta el tenis pragmático.

Supongo que la pregunta es si se conformará con ser una comparsa o luchará por ser lo que era. Yo no tengo duda, es demasiado orgullosa para ser una más, es lo único que me gusta de ella.

Echo de menos (I)

Los sábados de baloncesto, futbito, badminton...

Sobre todo los de futbito, porque fueron los últimos. Esos sábados a las ocho de la mañana esperando un autobús (que autobuses madre!) que nos llevaba al pueblo, más o menos perdido, en el que nos tocaba jugar la competición provincial.  Esos polideportivos cochambrosos en los que era más seguro y salubre cambiarse en los pasillos que en el vestuario. Esos insultos desde la grada de los novios de las contrincantes (que el día que andaban más finos te llamaban puta). Esas peleas dentro y/o fuera de los partidos con las susodichas. Esos desayunos, pre o post partido, de café con leche y pincho de tortilla de patata con ketchup cubriéndolo todo, en el bareto de turno. Esos regresos, triunfales o no, pero siempre divertidos en el mismo autobús cantando de todo a voz en grito.

Si, lo echo de menos.

Se me ha suicidado el Kenny

Se me ha suicidado el Kenny

Hace casi cinco años (cuando me pasé a la técnica, pero eso es otra historia), un día volviendo a casa de clase entré en una papelería de mi barrio a comprar folios y me compré un llavero con un Kenny con su mono naranja todo guapo él. Después de varios intentos para ubicarlo, el llavero acabó colgando de mi mochila y allí ha pasado todo este tiempo.

El primer año de vida en común se lo pasó desenroscándose solo de la parte del llavero y cayéndose al suelo en los lugares menos apropiados (más de una vez lo tuve que rescatar de debajo de un coche). A mi siempre me pareció una actividad, cuando menos, curiosa para un trozo de plástico y más de una vez pensé en darle pegamento para que no lo volviera a hacer pero pasados esos primeros meses dejó de hacerlo. Simplemente cesó en sus actividades suicidas.

Esta mañana cuando me he ido a poner la mochila para ir a clase he descubierto que no estaba. Esta vez no se ha desenroscado, uno de los eslabones de la cadenita estaba abierto. Me le imagino estos cuatro años dándole cada día un tirón a la cadenita, que lo unía a mi, con la esperanza de que un día cediera.

Así que un Kenny de tres centímetros de alto y con media cadena de llavero saliéndole de la cabeza va por Zaragoza feliz trás haber obtenido su libertad. Espero que no me le atropelle un coche.

No me gusta

- Madrugar

- Que me despierten y/o no me dejen dormir

- Hablar por teléfono y que el/la que habla conmigo esté haciendo otras cosas mientras

- La playa, la arena por todas partes, el mar, su ruido y su olor

- Correr para coger un bus (esto no lo hago desde hace...)

- Que me empujen

- Que me den consejos y que pretendan que los siga

Por eso

Por eso dejé de escribir. Entre muchas otras cosas. Entre el tiempo que nunca ha sido mío y las cosas mías que nunca me gustó compartir y el saberme no demasiado buena, no demasiado interesante.

Pero eso fue lo más determinante, el fin, el motivo, la gota que hizo derramar el vaso y abandonar esto que tanto me había gustado hacer desde siempre.

Porque fue por eso por lo que dejé de escribir, por la inmensa tristeza que se desprendía de todas mis palabras y de todos los silencios que se dejaban ver entre ellas.

Y desde que comencé a escribir esto me prometí a mi misma que no volvería a abandonarme en esa tristeza y de momento voy cumpliendo, unas veces mejor que otras pero me mantengo lejos.

Y desde que empecé a escribir esto la noto rondándome. La noto a mi alrededor, expectante, en apariencia dormida pero latente, envolviéndome de alguna forma.

Y la noto viva a mi alrededor, la noto acercárseme, apenas rozándome al principio y golpeándome a medida que entra en mi.

Y he aprendido a adelantarme a ella, a notar su presencia antes de que sea demasiado tarde, a verla cuando apenas se dibuja su silueta a lo lejos.

Y entonces lo dejo. Hago otras cosas, me distraigo, me mantengo ocupada, me alejo de todo papel en blanco, me olvido y se difumina poco a poco hasta desaparecer.

Y aprovecho los momentos de absurdo total para escribir y la rabia que también desprende mucho de lo que escribo porque no me preocupa.

Porque no puedo prometer que no volveré a escribir como lo hice entonces, porque sé que lo haré, porque ya lo he hecho, pero si puedo prometer que nadie volverá a leerme.

Años pares

Lo he dicho muchas veces, lo mio son los años pares, se me dan mejor, me pasan más cosas, las cosas que me pasan son mejores, la vida no es maravillosa pero si que es mucho más interesante en esos años.

Los impares son más sosos en líneas generales y más penosos también. Creo que es el adjetivo perfecto, penosos.

Este año ha sido impar. Se nota.

El año que viene es par. En fin de año me pondré una liga roja, oro en mi copa de champan (no me gusta el champan pero un día es un día) y me comeré las doce uvas a la pata coja sobre el pie derecho y si todo esto no funciona ingeriré tanto alcohol que me dará igual XD.

Tensión

Tensión

Ayer tuve prácticas de una de las bonitas asignaturas de electricidad de la carrera. Para situaros diré que odio la electricidad y que además o precisamente por ello, soy una nulidad en la materia. Si, he aprobado todas las asignaturas que la tratan hasta ahora pero ni la entiendo, ni me gusta, ni me interesa en absoluto.

Pués allí estabamos la teleoperadora y yo en el laboratorio del departamento con un dibujo esquemático en papel, un tablero con lo que teníamos que montar, un montón de cables, un destornillador y un polímetro. Bien, si a mi me gusta poco la electricidad a ella le gusta menos así que me tocó hacer las veces de persona lanzada. Mala elección.

Montamos el primer circuito a duras penas copiando un poco de los de al lado que parecían tener más idea que nosotras y tomamos las primeras medidas. Repetimos con el segundo circuito y de momento todo funciona. Hasta que una vez montado el tercer circuito al tomar una medida me da un valor un poco raro y cambio los puntos de las medidas a ver que daba y....PLOF se fundió el invento. Burrada al canto, toque fase y neutro del circuito con el polímetro puesto en amperímetro sin apenas impedancia o lo que es lo mismo hice un cortocircuito de manual, de esos que te dicen que no se te ocurra hacer.

Por suerte, como iba haciendo las cosas con más miedo que pa que pués tal y como toqué los puntos aparté  el aparato y no se jodió nada. El profesor se acercó (ahora claro ¬_¬) a ver que habíamos hecho, se lo expliqué, le dije que sabía que lo estaba haciendo mal según lo estaba haciendo pero que ya estaba hecho y por suerte no se le ocurrió echarme la bronca. Por suerte, para mi básicamente, porque con el susto que yo tenía en el cuerpo, si encima me echa la bronca le monto un pollo, y vale que luego a lo mejor no apruebo en 10 años, pero el pollo se lo monto. Yo es que asustada pierdo la sensatez entre otras cosas.

Además, que demonios!, con lo que yo he pagado de matrícula desde que empecé tengo derecho a ir un día con un hacha y reventar un laboratorio... que digo un laboratorio...un departamento entero... o a llevarmelo a casa, depende de lo que haya XD.

He perdido un día, o casi

Asisto (porque me dan un crédito de libre elección) a unas jornadas sobre Responsabilidad Social Corporativa en la Universidad (repito que es porque me dan un crédito XD). Duran todo el día con dos pausas para café (que dan allí mismo muy amablemente) y una para comer.

Son tres charlas y un taller interactivo en el que tenemos que opinar y argumentar nuestras opiniones ante gente que se divide en: los que son como tú (que van a por el crédito y ya les puedes hablar del desarrollo sostenible como del crecimiento del pino piñonero), los que lo organizan, ponentes y demás y los que van a quejarse. Estos últimos son de varios tipos pero tienen una cosa en común, creen que saben más que todos los que estamos allí juntos y se dedican a demostrarlo. Pffffffff

No soporto a los pedantes en general y a los pedantes que utilizan el paternalismo en particular.

Pero saco una serie de conclusiones más o menos provechosas:

- Si tardas diez años en sacarte Económicas te pueden coger de directivo en una empresa multinacional. Esto es verídico.

- Hay empresas multinacionales que no tienen bastante con decirte como tienes que trabajar sino que también se meten en tu vida privada (no diré cual pero allí no echaré curriculums :S)

- Las empresas pequeñas hacen cosas pequeñas pero esas cosas pequeñas son más importantes y están mejor hechas que las que hacen las empresas grandes.

- No se puede discutir con alguien que te mira, te habla y te trata como si fueses retrasado mental.

- Los rectores de las Universidades sólo sirven para inaugurar y clausurar actos.

- Un crédito es un crédito.

Pendiente

Artículos pendientes:

- Tonta (II)

- Echo de menos

- No me gusta

- Canciones del mes (Noviembre)

- Años pares

Están escritos pero no están escritos. Se me entiende, no? Pues eso que hoy estoy poco inspirada.

Y el tiempo que hace que no...

...me tomo un cubata.

Mierda de lunes grrrrrrrrrrrrr

Los Quinquis (II)

Mis vecinos quinquis siguen igual de quinquis que siempre.

Ventanas abiertas, densidad de población equivalente a la que mide la conferencia episcopal (más de cinco personas por metro cuadrado),  excasez de ropa, elevado y estridente tono de voz, música y tele, horarios intempestivos, decoración absurda, exceso de iluminación de día y de noche...

El mayor de los crios (ChristiÁn) me mira desde la ventana. Da palmas y se esconde. Repite la operación varias veces antes de percatarse de que no le hago caso. Este niño no tiene cole? Mierda! es sábado.

Arf.

Guay

A mi me gustaría ser guay. En serio. Y poder responder a los que me preguntan por mi canción favorita, por ejemplo, algo así como: “Guachinflus” de los “Yey kuins”, banda de los primeros setenta cuyo vocalista se suicidó a los trece y dejó huerfanos de voz, que no de ritmo, al bateria y a un fiscorno tenor, que hacía tecnoelectropopalternativo pero del bueno, de cuando el tecnoelectropop empezaba y lo alternativo era superunderground.

Y eso.

Como quien deja el tabaco...

...yo he dejado la tele.

El trivial

Recibo una tarjeta de débito que he solicitado en el banco (por fín! no veais lo dificil que ha sido, arf) junto con una carta que dice que para activarla tengo que llamar a un número de teléfono que sólo sirve para eso en concreto. Llamo y me sale un contestador que me informa de la exclusividad del teléfono para activar tarjetas. Por fín me atiende una persona:

La teleoperadora: Servicio para la activación de tarjetas, buenas tardes.

Yo: Buenas tardes... quería activar una tarjeta (Buenas tardes, quería saber el pronóstico del tiempo para el puente de diciembre para Valdeganga provincia de Albacete y de paso me dices el peso atómico del Vanadio, no te jode) 

La teleoperadora: Le informo que para su seguridad la presente llamada está siendo grabada.

Para mi seguridad? Para que esté segura de que no sólo se va a reir de mi usted, sino también sus compañeras en los ratos libres no? 

La teleoperadora: Me dice su dni?

Se lo digo

La teleoperadora: Bien, ahora para comprobar su identidad le voy a realizar unas preguntas. Me dice los cuatro últimos números de su cuenta?

Yo: Pero eso está en la tarjeta?

La tele: No.

Yo: En la cartilla?

La tele: Si.

Yo: Vale, espere un momento. 

Voy a mi cuarto, modelo de orden, y tras tirar una torre de cedeses encuentro la cartilla. Voy al teléfono y le digo los números.

La tele: Bien. Tiene algún pago domiciliado en la cartilla?

Yo: No (Pero si es una cartilla joven de esas que no te cobran pero no te dejan domiciliar cosas!)

La tele: Que modelo de tarjeta es?

Yo: Pués...esto...  (Pues yo creo que modelo deportivo porque es así naranja y de plástico)

Le doy siete vueltas a la tarjeta buscándole un número de serie o una potencia máxima o algo. Deformación profesional se llama XD. Al final le tartamudeo algo que la chica caza al vuelo y por suerte no me hace repetir.

La tele: Me dice la calle del banco de la cuenta?

Yo: De donde me la hicieron?

La tele: Si.

Se lo digo (Si claro bonita y si quieres te digo el nombre de las hijas del que me la abrió porque una fue a mi clase unos doce años)

La cuenta la abrí en mi pueblo, gracias a Dios.

La tele: Me dice su fecha de nacimiento?

Se la digo.

Me suelta el rollo del seguro de robo y no sé que más. Paso.

La tele: Quiere que le mandemos el número secreto de la tarjeta?

Yo: Si por favor. (No, no me lo mandes, ya iré yo al cajero y probare los dos billones de posibilidades)

De todas formas, digo yo que si alguien me roba la carta con la tarjeta, se sabe mi DNI, mi fecha de nacimiento, el modelo de la susodicha y cómo se llama la calle donde está situado el banco, yo creo que se merece que le den mi tarjeta.

Me queda la duda de cuantas preguntas podía fallar.  O si había eliminatorias, porque saberse la calle digo yo que da puntos no?

Arf.

La lluvia

No me gustan los días de lluvia, me ponen triste. No me molesta el frio, ni la niebla, ni la falta de sol, pero no puedo con la lluvia. Es como una barrera, algo que te impide hacer cosas, moverte con libertad. Vas a todas partes enfundada en más ropa de la que necesitas y acarreando el paraguas como si una extensión de tu propio cuerpo se tratase.

Además las ciudades no están preparadas para la lluvia. Están plagadas de socabones en los que se hacen charcos; las señalizaciones en el asfalto se confunden con éste quedando, cuando menos, confusas; las aceras resbalan; corres el riesgo de que te saquen un ojo con un paraguas; si te subes a un bus es mejor que no tengas claustrofobia...Arf

En un (mi) pueblo es distinto, sales a la calle y te invade un penetrante olor a tierra mojada y todos los ritmos que en la ciudad se aceleran, alli se ralentizan.

Por suerte ya estoy en casa sana y salva.